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Hacienda Las Delicias, San Plácido, Portoviejo

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Publicado por: | Fecha: jueves 01 de enero del 1970

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El maravilloso puente de caña
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Hacienda Las Delicias

La hacienda fue propiedad de Don Benito Vásquez y su esposa, quienes después de su fallecimiento, la heredaron sus ocho hijos de los cuales cinco vivieron allí cuidándola con amor por mucho tiempo.

La hospitalidad, amabilidad, alegría y el calor de hogar que nos brindaban Don Homerito y sus hermanas no nos hacían dudar en parar un momento para entrar a saludar cuando pasábamos por San Plácido.

Después de algunos años con el lamentable fallecimiento de Don Homero, sus hermanas Holanda, Domitila, Bolivita y Albita se mudaron a Portoviejo.

Pero los recuerdos de esa casa llena de flores con olor a campo son tantos, que era inevitable que los ojos se nublaran de tristeza, fue entonces cuando se empezó a reunir la familia y a alguien se le ocurrió la brillante idea de hacer una hacienda turística.

Hoy en día Marcela Farfán Muentes, nieta de Don Benito, es la gerente de este proyecto, quien junto a su familia ofrecen una atención personalizada para los visitantes de paso y los que desean quedarse el fin se semana en “Las Delicias”.

Está ubicada en la Parroquia San Plácido del cantón Portoviejo a 34 Km. de distancia; allí encontramos un atractivo puente de 1500 cañas y en su base 300 sacos de cemento, éste es considerado uno de los principales atractivos de la hacienda; en segundo lugar, un mágico cañaveral que la naturaleza se empeñó hacer en él un arco de sus linajes, dejando en el centro un amplio y largo espacio donde se reúnen los turistas para disfrutar de presentaciones teatrales que relatan leyendas manabitas interpretadas por el famoso actor Raimundo Zambrano y otros que son muy reconocidos.

Otra de las actividades preferidas por los turistas extranjeros, es el paseo por la ciclo vía que da la vuelta por toda la hacienda. Y los amantes de la aventura también se deleitan con la caminata a la montaña donde encontramos una biodiversidad natural y el avistamiento de monos salvajes que siempre andan en manadas.

La comida es el principal incentivo para regresar después de una ardua caminata; ya que es imposible resistirse al enérgico caldo de gallina criolla cocido en un fogón de leña. Cabe destacar  que los insumos que se utilizan en la preparación de la comida típica, son orgánicos y producidos en el interior de la hacienda.

Lo invitamos a usted y su familia a que no se quede con las ganas de conocer este asombroso rincón de la campiña manabita.

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