Al hacer una evaluación sobre la situación que vivió Paraguay cuando el Parlamento decidió destituir al presidente Fernando Lugo, el Mandatario Rafael Correa reveló que en la intentona golpista del 30 de septiembre de 2010, sectores de la oposición en la Asamblea Nacional preparaban una maniobra para sacarlo del poder.
“El 30-S, mientras yo estaba capturado en un hospital de la Policía, hubo las maniobras, la moción para que se reúna la Asamblea y me declaren impedido para gobernar. Disfrazaban eso de un acto constitucional y me sacaban de la Presidencia. A la final era legal, pero pregunto: ¿era legítimo?”, expresó el Mandatario.
En una entrevista concedida al noticierio matutino de RTS, el Jefe de Estado señaló que en el caso del ex presidente Abdalá Bucaram, éste fue destituido con 44 votos en el Congreso “declarándole insano”.
”Eso fue una barbaridad legal, pero el pueblo estaba en las calles luchando para que se vaya una persona que desprestigió la majestad y solvencia moral que debe tener una Presidencia de la República”, señaló.
Destacó que en el caso de Lucio Gutiérrez, fueron centenas de miles de ciudadanos en las calles los que pidieron que se vaya acusándolo de traidor.
“Gutiérrez llegó con un discurso de izquierda, pero lo que hizo fue firmar la carta de intención más vergonzosa del Ecuador con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se declaró mejor aliado de Washington e hizo centro de su programa de gobierno un Tratado de Libre Comercio (TLC)”, manifestó.
Añadió que Gutiérrez también destrozó la democracia y la legalidad en el país, defenestrando a la Corte Nacional de Justicia.
Respecto al caso de Paraguay, el Mandatario reiteró que se trató de un golpe de Estado contra el presidente Fernando Lugo, rompiendo la democracia con un acto maquillado de formalismo parlamentario de cinco horas para votar a un Presidente.
Subrayó que esperaba una resolución más contundente de la Unasur para condenar este acto, para que no se vuelva a producir en otro país de América Latina, pero señaló que este hecho no afecta la integración del Organismo Regional.
“Creo que con Unasur no pasa absolutamente nada, la integración y la unidad de nuestros pueblos marcha vigorosamente. El problema es seguir permitiendo en nuestra América del Siglo XXI estas patrañas envueltas de legalismo y formalismo, golpes de Estado que atentan contra la democracia en la región”, agregó. POG/ El Ciudadano
