Washington, 16 jun (PL) Al continuar hoy su gira en autobús por estados clave para los comicios de noviembre, el virtual candidato republicano estadounidense Mitt Romney podría encontrarse ante un nuevo desafío: el debate sobre inmigración ilegal en el país.
Romney arriba este sábado a Pennsilvania, proveniente de New Hampshire, el llamado Estado del Granito, donde inició el recorrido la víspera, el cual debe extenderse a Wisconsin, New Hampshire, Pennsilvania y Ohio.
El exgobernador de Massachussets visita el nororiental estado en momentos en que la administración del presidente Barack Obama jugó su nueva pieza dentro del ajedrez político electoral, la cual estaría dirigida a posicionar el tema migratorio como elemento principal, junto al económico.
A pesar de las críticas de los republicanos, la Casa Blanca anunció este viernes que acabaría con las deportaciones de unos 800 mil inmigrantes ilegales si fueron traídos antes de cumplir los 16 años, son menores de 30, y han completado la escuela secundaria, asistido a la universidad o servido en el Ejército.
Para aspirar al proceso de solicitud que se iniciará en 60 días, deben cumplir sin embargo con el requisito adicional de haber vivido en el país durante al menos cinco años continuos y poseer un registro penal mínimo.
La decisión del gobierno, anunciado por la secretaria de Seguridad Nacional Janet Napolitano, no concede estatus legal a los jóvenes, pero evita su expulsión al menos durante los próximos dos años y les permite solicitar un permiso de trabajo, reportó el diario USA Today. Durante los últimos años, los demócratas del Congreso han intentado aprobar la llamada Dream Act, iniciativa que otorgaría estatus legal a los indocumentados traídos desde pequeños por sus padres.
La férrea oposición de los conservadores mantiene estancada la legislación.
Como parte de las primeras reacciones, Romney criticó la decisión del Ejecutivo al considerar que dificulta llegar a una solución "a largo plazo" sobre el problema de la inmigración ilegal.
El anuncio en Washington serviría asimismo para poner presión sobre el aspirante de confesión mormona, quien ha dicho que vetaría la última versión del Dream Act de convertirse en presidente en noviembre, destacó la publicación.
Para Romney resulta ahora un desafío tratar de capitalizar en su favor a los presuntos electores de la mayor minoría étnica de la nación, estimada en más de 50 millones de individuos.
Los primeros sondeos refieren que la iniciativa ha sido bien acogida entre la población hispana, aun cuando ese grupo ha sido severamente afectado por la recesión económica, el incremento del número de deportados durante el gobierno de Obama -unos 400 mil por año-, y el incumplimiento de la promesa de legislar una reforma migratoria integral
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