Dos detenidos hay hasta el momento en este caso.
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Respecto del último escándalo de la Asamblea Constituyente por un supuesto caso de cohecho, Pedro Vincent pregunta: ¿Qué tanta credibilidad tiene la mención de nombres de personas supuestamente sobornadas por el “hombre del maletín” en anteriores casos?"
Pedro Vincent Bowen
pedrovincent@yahoo.com
En el variopinto mundo literario existe la categoría de las leyendas urbanas. El “invento” de este género es atribuido a Jan Harold Brunvand, un narrador de mentiras que se hizo conocido en gringolandia con su “Famoso libro de leyendas urbanas”.
Una leyenda urbana es una cautivadora, increíble y excitante farsa que se hace rodar… narrada de tal manera, que tienda a considerarse como cierta. Y puede estar basada o tener su origen en un hecho que realmente ocurrió.
Algunos de tales embustes son producidos deliberadamente para causar alarma, miedo o descrédito. Son fabricados por individuos que buscan protagonismo, fama o lucro $$$, en complicidad (a veces) con aquellitos a quienes conviene armar bochinches para distraer a la opinión pública al estilo de la Roma de los Césares: ¡A falta de pan… circo!
Lo dicho lo digo en relación con el reciente escándalo del “hombre del maletín”, una auténtica “leyenda urbana” carente de consistencia, de lógica, de credibilidad y que, de llegarse a comprobar su autenticidad, tendría que llevar a la cárcel a un gajo de protagonistas y comparsas.
Sí, porque en los casos de cohecho consumado (y aún en el amague), la Ley castiga tanto al cohechador como a los cohechados, así como a todos los que participaron en la trama… aunque pongan caras de “yo no fui”.
Pero (el infaltable), yo pregunto:
¿En qué figura legal se debe ubicar a quienes solamente intentaron (y no consumaron) el cohecho denunciado?
¿Qué tanta responsabilidad compartida determina el Código Penal sobre quien estuvo prácticamente instigando, incitando, impulsando, induciendo y alentando al “hombre del maletín” para la perpetración del cohecho, en lugar de tratar de impedirlo, tal se ha visto en los videos profusamente exhibidos en la tele, ah?
¿Por qué unos videos (del “hombre del maletín”) son válidos y publicables, mientras que otros (“pativideos”, “acoso sexual del ex subsecretario de Agricultura” y la “insubordinación de los almirantes”) son considerados “ilegales” y “prohibidos”?
Para mí, respetando criterios ajenos, este “hombre del maletín”, Cao Lay (vaya nombre, lindo para un chifa), es otro de los tantos cuenteros que tenemos en este país de cuenteros. ¿Cómo puedo tomarlo en serio cuando asegura que alguna vez sobornó a alguien con “cinco mil millones de sucres”? ¿Podría dar el nombre del dueño del trailer en que transportó semejante cantidad de plata? ¿Tuvo alguna vez un banco… tanto efectivo en sus bóvedas?
¿Y los 15 melones de cholo dólares de la “fiesta inmensa de Pierina?
Que estas leyendas urbanas no os distraigan de los graves problemas del país, honorables asambleístas.