Mientras Walt Disney se tardó diez años en montar Disneylandia en La Florida, a nuestro amado monarca, S.M. Rafico I, El Irónico, le ha tomado solamente un año convertir al Ecuador en un “mundo mágico”.
Pedro Vincent Bowen
pedrovincent@yahoo.com
Por lo menos ese el sabor que nos quedó luego de escuchar al soberano durante su “informe de labores” a la Asamblea Constituyente al cumplir su primer añito como inquilino de Carondelet.
El “mundo mágico”, o séase el Ecuador actual, no es calificativo mío… si no del mismísimo man, referido a que “solamente los ciegos de espíritu y los miopes mentales no pueden ver el crecimiento del país”. Asegurando que ha crecido el Producto Interno Bruto. Ha aumentado la inversión extranjera. Y la inflación anual es la más baja de Latinoamérica. ¡La bonanza se desborda por doquier!
Los econometristas (entre los cuales me declaro totalmente fuera de foco, gracias a Dios) opinan otra cosa.
Por ejemplo, se preguntan: ¿Dónde está la inversión extranjera? Por el contrario, según fuentes confiables que puedo citar con juramento si me llevan frente a un juez, en los últimos días de diciembre salieron de las cuentas bancarias alrededor de 15.000 millones de cholo-dólares… rumbo a bancos del exterior, especialmente de gringolandia… dizque “por si las moscas” no se les vaya a ocurrir a los sesudos diletantes de Ciudad Alfaro aprobar una ley confiscatoria de la plata de los depositantes calificando de delito la tenencia de capitales privados… tal como lo es en Cuba y en Venezuela.
Aseguran también los profesionales no comprometidos con el régimen, que en un país dolarizado no cabe hablar de inflación, peor hacer comparaciones con otros países de monedas blandas y blandengues que por fuerza tienen que bailar al son que le tocan los dueños de las imprentas do se imprimen las monedas duras.
En esa guerra verbal de cifras, criterios y diagnósticos contrapuestos, no me atrevo a intervenir ni a favor ni en contra de los discutidores… cada cual más sabio que el otro. ¿No veis acaso la tremenda felicidad que embarga a los ecuatorianos, cuyos destinos han estado (y están) en manos de los de siempre, ah?
Pero (el infaltable), lo que sí creo tener derecho a deciros, es que conservo dos facturas de un supermercado con la lista de compras realizadas en enero y diciembre del año pasado. Exactamente los mismos productos. Todo es idéntico… menos los precios. En la primera, el valor es de 140 dólares, mientras que en la segunda es de 180 dólares, en números redondos. Son 40 dólares de diferencia: 28.5 por ciento más. ¡Esta vendría a ser la verdadera inflación! ¿O nó, amigos economistas? O es que acaso S.M. Rafico I, El Irónico, a esa cifra le corrió nomás la coma a la izquierda para justificar que en verdad estamos en el “país de las maravillas”.