El Dr. Antonio Angulo Estupuñán hace un análisis de los hechos perpetrados en la frontera norte de Ecuador y resalta la importancia de que este tipo de conflictos diplomáticos se conviertan en fortaleza regional.
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En la madrugada del sábado 01 de marzo se perpetró contra suelo ecuatoriano una artera agresión más por parte del militarismo colombiano, quienes so pretexto de combatir a guerrilleros de ese país violaron flagrantemente nuestra heredad aérea y terrestre
Ninguna acción basada en las armas solucionará el grave conflicto que por más de 40 años agobia a la sociedad de la República de Colombia. La injustificable agresión militar, evidentemente bien planificada lesiona Principios Universales convencionalmente aceptados como la Inviolabilidad del territorio de los Estados, la Coexistencia Pacífica entre pueblos históricamente hermanados, degrada la confianza, respeto y coordinación mutua entre gobiernos amigos, y rompe unilateralmente la COMBIFRON
Las reiteradas violaciones al Derecho Internacional cometidos “por la Administración Uribe” denotan lo equivocadas que resultan las estrategias de combatir la violencia con más violencia. La barbarie cometida deberá ineludiblemente propiciar nuevos rumbos para la solución del añejo problema del país cafetero. La inmediata, firme, contundente y propositiva decisión del Gobierno del Presidente Rafael Correa busca de forma clara y transparente lograr que nunca más hechos de ésta naturaleza se perpetren en el Continente Americano.
Es la hora, como ayer y como siempre de demostrar la Unidad Nacional: “Hablaremos de nuestras discrepancias al día siguiente de la victoria” La paz y sobre todo la vida de muchos seres humanos está en peligro, es hora de salvar a los secuestrados. La Diplomacia regional, latinoamericana y mundial tiene la oportunidad de convertir ésta grave amenaza en pronta fortaleza. Tenemos que pasar del oprobio de la guerra y la muerte hacia la paz real y duradera. Presidente Correa: ¡Va por buen camino!