Carlos Intriago Macías
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Carlos Intriago Macías nos cuenta "el derecho a la comunicación"
Tres grandes revoluciones, se han producido en los últimos siglos en la historia de la humanidad: la francesa, la industrial y la tecnológica o de la información. Y es en la última en la que nos encontramos y nos reta a que asumamos nuestros deberes y derechos.
El término "derechos a la comunicación", en plural, es un "nuevo" derecho conforme a la normativa internacional y se refiere implícitamente a los actuales derechos relacionados con la comunicación.
Se habla de "derechos a la comunicación" porque representa a la suma de derechos humanos existentes, y cuyo significado real solo puede ser observado cuando son respetados como un grupo vinculado.
Los derechos a la comunicación se basan en aspectos de otros derechos humanos los "colaterales" o "habilitadores" - contenidos en la Declaración Internacional de Derechos Humanos y en tratados y documentos legales suplementarios. Por ejemplo:
Derecho a participar en su propia cultura, y a utilizar su lengua materna, incluyendo a las minorías étnicas, religiosas o lingüísticas;
Derecho a la información con respecto a la libertad de información;
Derecho al resguardo de los intereses morales y materiales de la autoría;
Derecho al honor y la reputación propia, y al resguardo contra ataques;
Derecho a la intimidad;
Derecho a reunirse y asociación pacíficas;
Derecho a la educación primaria gratuita y a la introducción progresiva de la educación secundaria gratuita.
Los derechos a la comunicación congregan dimensiones notables de un conjunto de derechos habilitadores que los forman y son éstos la suma de sus partes.
Por tanto, el fomento de los derechos a la comunicación procura alejar las barreras sociales, históricas, económicas y sicológicas de la comunicación, promover un ambiente de respeto mutuo y desarrollar las capacidades de todos en comunicación e interacción.
Lo contrario es el monopolio de las industrias de las telecomunicaciones y la desregulación total del mercado de las telecomunicaciones, es decir, la última versión del imperialismo cultural practicado por las potencias económicas y militares contra los países pobres y dependientes.
Sí el poder fáctico global impone su total voluntad, no habrá "derechos a la comunicación" para los pueblos. Algo que ya advirtió la sociedad civil internacional que desde el año 2001 se viene articulando como un movimiento, denominado -por sus siglas en inglés- CRIS, Campaña por los Derechos de la Comunicación en la Sociedad de la Información.
La campaña de CRIS como la alianza internacional más articulada de la sociedad civil pretende promover el concepto y la práctica de los derechos a la comunicación, como forma de librarse de las dictaduras religiosas, estatales y mediáticas, auspiciados por gobiernos, propietarios de canales de televisión y los dueños de los medios, o de poderosos grupos de interés en todos los rincones del planeta.