Tragedia en Quito, en concierto de Metal Gótico.
En estas condiciones quedó el lugar del siniestro donde murieron 14 personas.
|
Ultratumba se denominaba el evento y a las bandas se les entregaba de recuerdo un ataúd.
Muchas personas aún recuerdan la desgracia de Buenos Aires cuando el 30 de Diciembre del 2004 en la discoteca Cromagnon asistieron a un concierto más de 4000 personas, en aquel centro de diversión terminó en un voraz flagelo en donde el saldo trágico fue 175 muertos y más de 880 heridos, cosa parecida ocurrió la tarde del sábado en el sur de Quito, donde fallecieron 14 personas.
La discoteca Factory ubicada en la avenida Maldonado y Pujilí, fue el escenario del concierto de género metal gótico, denominado ultratumba, en donde una banda empezó hacer escenas de pirotécnica lo que provocó que el techo de espuma flex, esponja y telas se consumiera en segundos, y toda su infraestructura superior se vinera abajo, hasta el lugar asistieron cerca de 300 personas
Freddy Ortega, de 22 años, quien asistió al evento señaló que cuando empezó el incendió (15:45) quisieron salir, pero la única puerta de emergencia estaba cerrada con candado. Y las paredes e zinc, “No sé cómo me salvé del fuego. Tampoco lo que pasó con mis amigos”, para rescatar a las víctimas, las unidades de emergencia tuvieron que abrir boquetes en el perímetro de la construcción.
Tras las primeras evaluaciones, los bomberos señalaron que el incendio se produjo por el uso de bengalas en el interior del local. Jaime Benalcázar, comandante de esta entidad, reveló que el lugar tenía capacidad solo para 50 o 100 personas, pero no más. “No sabemos si el local tenía permisos de funcionamiento. Tampoco aparecen los administradores”.
Por la fuerza de las llamas, algunos cuerpos no podían ser identificados. En el Departamento de Medicina Legal de la Policía se dijo que, inicialmente, se pudo reconocer los cadáveres de 11 hombres y dos mujeres, autoridades de la ciudad acudieron a este sitio. El alcalde Paco Moncayo llegó a las 17:45. A esa hora le informaron de lo ocurrido. posteriormente, ingresó al sitio y no quiso dar declaraciones.
Hay que recalcar que en la página www.ecuarock.net donde se promociona a las bandas de rock ecuatorianas y los eventos, está en cartelera en evento que la entrada costó 10 dólares pero no está el lugar donde se realizó el evento que terminó en desgracia.
Aura Santa Cruz no hallaba consuelo ayer por la muerte de su hijo, Andrés Rivadeneira. “Por qué tenía que morir así”, lloraba al salir del Instituto de Medicina Legal de Pichincha, donde reconoció el cuerpo carbonizado por unos calces que ella, quien es odontóloga, le había hecho recientemente.
El joven se había graduado de diseñador gráfico en la Universidad de Israel, iba a cumplir 26 años y el 23 de agosto próximo tenía planeado casarse con su novia, María Belén Tapia.
“Es terrible lo que está allá adentro. Es como si se hubiera quemado un árbol, todos están convertidos en carbón”, indicó Marco Narváez, primo de Andrés, refiriéndose a los cadáveres de los trece jóvenes que junto a su familiar, murieron carbonizados en el Festival de Música Gótica que se celebraba en la discoteca Factory de Quito, la tarde del sábado pasado.
Andrés tocaba el bajo en el grupo Zelestia, el cual perdió a otros cuatro de sus siete integrantes: Pablo Bernal, el guitarrista; su esposa y asistente del grupo, Claudia Novoa, de 24 años y graduada de la Escuela Politécnica en Ingeniería de Telecomunicaciones; Mauricio Machado, de 41 años. el vocalista del grupo; y César Corral, quien era el tecladista.
También murió Paul Calderón, de 22 años. El hermano de este, Daniel, quien era guitarrista, logró salvarse junto al baterista, Andrés Cárdenas.
Según Rodrigo Pólit, mánager del grupo, cuando inició el siniestro, los jóvenes estaban en los camerinos del establecimiento alistándose para su presentación en el escenario.
“Se estaba presentando el tercer grupo del Festival, Vendimia. Ellos estaban haciendo una presentación que también era con teatro y comenzaron a prender pirotecnia, de esos volcanes que lanzan fuegos de colores. Todo estaba tranquilo hasta cuando en la última canción, no nos percatamos que el techo estaba cubierto por esponja y comenzó a prenderse una llama pequeña, algunos logramos salir con calma, pero luego la esponja comenzó a quemarse en cuestión de segundos y todo empezó a caer”, contó uno de los asistentes, que no quiso revelar su nombre.
“Desde Buenos Aires, los familiares, sobrevivientes y amigos de las víctimas de Cromañón, enviaron un fraternal y solidario abrazo a las víctimas y sus familias”, dice una comunicación enviada a Quito por los familiares de los fallecidos en Argentina, esta noticia ha tenido repercusión en diarios de América y Europa, además de agencias internacionales de noticias, dieron un gran despliegue a la tragedia ocurrida en Quito, con fotos y testimonios de los sobrevivientes.