Mide 1,73m de altura y pesa 54 kilos, posee órganos sexuales artificiales y un esqueleto articulado que es posible mover como el de un ser humano, aunque no puede caminar ni moverse de manera autónoma.
Douglas Hines, un ingeniero que trabajó en inteligencia artificial para los laboratorios Bell antes de crear a Roxxxy, enfatiza que "Es una verdadera compañera. Tiene personalidad. Escucha y entiende. Habla y siente cuando uno la toca. Duerme. En síntesis, tratamos de reproducir todas las características de una personalidad humana".
Los clientes pueden personalizar su modelo, eligiendo por internet el color de la piel de Roxxxy, de sus cabellos e incluso sus medidas. La empresa prevé asimismo diseñar pronto un muñeco-robot para las mujeres.
La empresa TrueCompanion está pensando ya en crear pronto un muñeco-robot masculino.
Roxxxy está disponible en 5 personalidades, entre ellas "Wild Wendy", de carácter aventurero y extrovertido; "Frigid Farrah", reservada y tímida; "Mature Martha", maternal y "S&M Susan", la dominadora.
En Estados Unidos y Europa, este "juguete sexual" de lujo, cuesta entre 6.000 y 8.000 euros, según las opciones.
Esta muñeca-robot amenaza con acabar con el reinado de las muñecas hinchables. Sus creadores la han presentado como una revolución de la cibernética.
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