Premio “Rosa Campuzano” será entregado a mujeres ilustres del Ecuador.
Eudoxia Estrella: pintora cuencana y pionera al premio Rosa Campuzano.
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El Presidente de la República, Rafael Correa, y el Ministro de Cultura, Galo Mora, entregarán el Premio Nacional Rosa Campuzano, tributo a una vida, a seis destacadas mujeres ecuatorianas, que con su trayectoria han aportado a la cultura del país.
En el acto, también se hará la entrega del Premio Nacional de Patrimonio Hernán Crespo Toral, a la Comuna de Agua Blanca de Manabí, presea que será entregada por la Ministra Doris Solís.
La premiación se realizará hoy miercoles 24 de septiembre, a las 18:00, en el auditorio del Ministerio del Litoral (Av. Francisco de Orellana, 3er piso).
El premio Rosa Campuzano será otorgado por vez primera, y en lo sucesivo cada dos años. Quienes han sido seleccionadas en esta oportunidad son Anita Von Buchwald, Olga Gutiérrez, Eudoxia Estrella, Eugenia Viteri, Esperanza Cruz y Adela Borbor.
El premio -que es parte del Sistema Nacional de Premios del Ministerio de Cultura del Ecuador- consiste en un aporte económico individual de diez mil dólares norteamericanos, otorgado por una sola vez a seis mujeres ecuatorianas.
Esta concesión determina el reconocimiento del Estado ecuatoriano a través del Ministerio de Cultura, como un tributo a toda una vida dedicada a mantener vigente el arte y la cultura en sus más variadas formas y expresiones.
Los géneros que acepta el premio son todos los relacionados con las expresiones humanas y artísticas. En lo sucesivo, serán consideradas postulantes todas las ecuatorianas residentes en el país o en el extranjero, cuya trayectoria y prestigio hubiera sido reconocido por la crítica nacional e internacional.
Quién era Rosa Campuzano.- La inspiradora que da nombre al premio, es una guayaquileña ilustre que luchó por la independencia americana, aunque su trayectoria en nuestro país es poco conocida, y esta es una manera de rescatar su memoria. Rosa Campuzano nació en Guayaquil en el año de 1796. En 1817, cuando tenía 21 años, viajó a la ciudad de Lima y se involucró inmediatamente con gente prominente. Conocida como “La Protectora”, en alusión al Protector del Perú, el general José de San Martín, Campuzano tuvo una relevante importancia en las luchas patriotas independentistas en la región. Se dice que muchas veces llevó por las calles de Lima proclamas subversivas para ser pegadas por las noches en las paredes de la ciudad.
José de San Martín perdió la cabeza por la belleza de la patriota, pero sobre todo, por su inteligencia estratégica para apoyar la causa libertaria, por lo cual le otorgó la condecoración de la Orden de La Caballeresa del Sol, que también recibió la quiteña Manuela Sáenz. Rosa Campuzano es otra de las mujeres libertadoras de América del Sur. Murió a los 55 años, en el año 1851, una vez emancipada la patria grande.
Las premiadas.- Estas son las ecuatorianas pioneras del premio Rosa Campuzano:
Ana von Buchwald: guayaquileña, de ascendencia alemana y octogenaria titiritera universal. Cuenta que a pesar de que su formación fue en artes plásticas, en el mundo de los títeres es autodidacta: “haciendo y dañando muñecos, aprendí a confeccionarlos y a manejarlos”. Lleva más de 50 años en actividad escénica continua y otro tanto en docencia relacionada con esta bella forma de representación, y con el dibujo y la pintura para niños. Cuenta que su vinculación con estos personajes nacidos de su habilidad artística, apareció cuando siendo profesora del colegio Guayaquil, hacía y usaba los títeres para llegar a sectores pobres y realizar obra social. Ha sido forjadora de varios colectivos de artistas que por varias generaciones trabajan junto a ella “en su mundo encantado de títeres”.
Eudoxia Estrella: pintora e intelectual cuencana. Luego de su graduación con honores en la Escuela de Bellas Artes de Cuenca, inició su actividad como profesora de arte. Oswaldo Moreno dice de ella “toda su obra es autobiográfica pero se configura distante y solitaria; deliberadamente aparte su pintura de las tendencias establecidas, permanece descomunicada”. Luego de una dilatada actividad cultural en varias ciudades del Ecuador, en el año de 1984 organiza la I Bienal Internacional de Pintura y luego del éxito obtenido se encarga de la organización de la II Bienal en el año de 1989. Rodrigo Villacís opina (…) “cuando pinta no corre tiempo para ella, su lenguaje plástico es figurativo, simple y apegado a los nativo. Cuando trabaja con las flores su pincel es muy delicado y estas lucen sueltas y frescas”.
Olga Gutiérrez: nació en Argentina, sin embargo manifiesta “el día en que muera quiero que me cremen y que mis cenizas vayan al río Sigsig de Cuenca”. Llegó por primera vez al Ecuador, a Quito, en 1962, por una invitación del presidente Carlos Julio Arosemena. Al pasar el tiempo se fue quedando en el país, para formar uno de los tríos más emblemáticos de la música ecuatoriana, Los Brillantes, junto a Homero Hidrovo y Eduardo Erazo. Dice la crítica que ningún extranjero ha cantado mejor la música nacional que Olga Gutiérrez. Esta mujer que ahora tiene algo más de ochenta años, reside en Guayaquil y tiene una voz intacta para cantar su repertorio, donde “siempre estarán los pasillos, valses y todo lo que el público quiera escuchar de mi música nacional”.
Esperanza Cruz: insigne balletista guayaquileña. Recordando a su maestra Kity Sakilarides, dice: “aprendí su técnica de ballet clásico, limpia y llena de estricteces”. Luego estudió con Ileana Leonidof, profesora rusa que fundó la Escuela de Ballet de la Scala de Milán. Desde los años 50 hasta la década de los 70, fue bailarina principal de las Escuelas en las que participó. Luego de esa época se encargó de la docencia, perfeccionando sus conocimientos en México, Europa, Cuba, entre otros países. A pesar de que su inclinación al inicio de su vida fue la medicina, cambió su decisión y vivió junto al ballet clásico su incansable existencia. Todavía da clases en la escuela de Ballet de la Casa de la Cultura del Guayas, en Guayaquil.
Eugenia Viteri: Novelista, antóloga, docente y periodista. Nació en Guayaquil en 1932, pero ha residido la mayor parte de su vida en Quito, donde estuvo casada con el recordado escritor ecuatoriano Pedro Jorge Vera. Su “Antología básica del cuento ecuatoriano” sigue siendo una referencia entre quienes estudian ese género de la narrativa nacional. Viteri es una de las pocas autoras que destacan desde la desolada década de los años 50 en la cuentística ecuatoriana. En 1980 desempeñó el cargo de vicepresidenta del Instituto Cultural Ecuatoriano-Soviético. Años más tarde asumió la presidencia del Instituto cultural Manuela Sáenz. Su primer libro de narrativa es la colección de relatos El anillo y otros cuentos. Entre sus obras podemos nombrar la novela A noventa Millas, solamente; Las Alcobas negras; Doce Cuentos, Los zapatos y los sueños, Lectura y Lenguaje y más. A lo largo de su carrera ha ganado múltiples premios, tanto nacionales como internacionales, y sus obras se han traducido a cinco idiomas.
Adela Borbor: Orfebre guayaquileña, mujer comunera, salvaguarda de saberes tradicionales. Trabaja a la cera perdida (una técnica prehispánica desarrollada en América unos 600 años antes que en Europa), además es herbolaria con gran conocimiento sobre la medicina tradicional. Con la ayuda de su hijo minusválido, produce agricultura tradicional en tres hectáreas asignadas a ella por la Comuna de Manantial de Chanduy, provincia de Santa Elena. Adela Borbor se distingue por ser la más conspicua representante de los últimos fundidores de bronce de la península; con el empleo de técnicas distintas y sorprendentes, fabrica estribos, espuelas, así como figurillas (conocidas como mandas) que los nativos entregan a los santos de su devoción por favores recibidos.
Este importante grupo de valiosas féminas es el que recibirá el reconocimiento del Estado y la comunidad. Están cordialmente invitados a acompañarlas. Para este acto se han cursado invitaciones.