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domingo 26 de noviembre del 2006
CORREA: JOVEN E INTELIGENTE QUE OFRECE EL CAMBIO
La seguridad con la que se pronuncia, hace que sus palabras sean creibles
Rafael Correa, candidato del movimiento Alianza País a la Presidencia de Ecuador, está considerado como una persona inteligente con gran capacidad de liderazgo y tiene una imagen de seguridad e independencia.

Rafael Correa, candidato del movimiento Alianza País a la Presidencia de Ecuador, está considerado como una persona inteligente con gran capacidad de liderazgo y tiene una imagen de seguridad e independencia que para sus detractores es, más bien, el reflejo de una personalidad arrogante.

Radical en sus discursos, Correa, economista de profesión, es a sus 43 años uno de los dos contendientes en la segunda vuelta de las presidenciales del próximo domingo, 26 de noviembre, en la que se enfrentará al multimillonario populista Alvaro Noboa.

Casado con la belga Anne Malherbe y padre de tres hijos, Correa hace alarde de figura "no política" en un país en el que el político arrastra una pesada cadena de críticas de la ciudadanía, harta de los políticos tradicionales.

Nacido en la ciudad costera de Guayaquil el 6 de abril de 1963, Correa recuerda una infancia feliz, pero con limitaciones económicas que no le impidieron obtener su título de economista en la Universidad Católica de Guayaquil, dos maestrías en Economía en Estados Unidos y Bélgica, así como un doctorado en Estados Unidos. 
De verbo fácil, Correa domina el español, inglés y francés, mientras que se defiende en el quichua, idioma de los indios de Ecuador, que aprendió cuando trabajó con ellos como catequista y activista social en una comunidad indígena de la sierra andina.

Su imagen aporta frescura en el tablero electoral, al ser un personaje sin desgaste político, que se hizo popular en los 106 días en que se desempeñó como ministro de Economía del actual Gobierno, al que le resultó incómodo por su rechazo directo a la injerencia de organismos internacionales en las decisiones del país.

Ya fuera del Gobierno, y pese a que bastantes analistas lo consideran inmaduro políticamente, Correa encarna para muchos las características del cambio que creen que requiere el país para dejar atrás la desigual distribución de su riqueza.

Sus primeros pasos en la pasarela presidencial fueron débiles, pero conforme avanzó la campaña, sus dotes de líder, que cultivó desde la escuela, reforzó como niño explorador y consagró como misionero voluntario, lo convirtieron en la preocupación de sus adversarios.

Su madre, Norma Delgado, recuerda que cuando pequeño, Correa le dijo que llegaría a ser presidente de Ecuador, país del que -dice- defenderá su soberanía en el concierto internacional, en el que no oculta su simpatía por el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Con Chávez, Correa no sólo comparte el sueño de construir una gran nación latinoamericana, sino las reticencia sobre el gobernante estadounidense, George W. Bush, al que el presidente de Venezuela tildó de "diablo" y a quien Correa llamó "torpe".

Su personalidad no permite medias tintas en el afecto o desafecto al candidato, quien no deja pregunta sin respuesta, mucho menos en el campo económico en el que se mueve con agilidad, aunque también en el político ha demostrado gran habilidad y sarcasmo.

Los compañeros de escuela lo recuerdan como una persona justa, que se enfrentaba a quienes pretendían abusar de los más pequeños, una cualidad que, a su decir, se extenderá en su eventual Gobierno.

Y es que Correa, del Movimiento Alianza País, dice que no suscribirá el Tratado de Libre Comercio con EE.UU. por considerar que sólo beneficiará a ese país en detrimento de Ecuador.

Con duros comentarios ha criticado al Parlamento, para el que su grupo no presentó candidatos, y al que considera mediocre, por lo que promete reestructurarlo a través de una Asamblea Constituyente.

Correa, que emana autosuficiencia, dice ser "de izquierda, pero no de una izquierda marxista, sino una izquierda cristiana".

Católico practicante, según él, su pensamiento político, económico y social "se nutre de las sagradas escrituras y de la doctrina social de la iglesia".

De aceleradas respuestas, Correa afirma que la dolarización de Ecuador fue una "insensatez", pero asegura que la mantendrá, pues sería, dice, "una insensatez mayor" salir de ella.

En alusión a su apellido, Correa asegura que dará correazos a la corrupción y a los políticos tradicionales a través de una "revolución ciudadana" de apoyo a los más pobres.

EFE

Publicada por: Héctor Villagrán
Fecha de Publicación: domingo 26 de noviembre de 2006
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