Carlos Ferrín
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Carlos Ferrín De La Torre explica las novedades en legislación laboral
Desde octubre del 2004, la palabra "tercerizadoras" viene apareciendo mucho en los medios de comunicación, para referirse a compañías que contratan trabajadores que no trabajan para ellas, sino que trabajan en y para otras compañías.-
Unos dicen que las tercerizadoras son un terrible monstruo que devora a los inocentes trabajadores, con la complicidad de empresarios que las usan para no cumplir con los intangibles beneficios de los trabajadores ecuatorianos contemplados en la Constitución.
En realidad, sectores importantes de la economía ecuatoriana están tercerizados. PETROECUADOR (la compañías mas grande del país) ha tercerizado muchas de sus actividades y los tercerizados hasta hicieron una huelga recientemente; los aeropuertos de Guayaquil y Quito están tercerizados/concesionados; la distribución/venta de agua potable y la recolección de basura de Guayaquil esta tercerizada/concesionada; el manejo de las vías de la provincia del Guayas esta tercerizado/concesionado; los servicios de limpieza, mensajería y seguridad de algunas instituciones públicas esta tercerizado; se busca la tercerización/concesión de los principales puertos marítimos del país; y la cuenta sigue.
Dadas las realidades de la economía actual mundial y la necesidad de competir a escala global, cabe preguntarse si las tercerizadoras son el problema, o el problema está, quizás en una legislación laboral que responde a esquemas económicos, sociales y políticos de mediados del siglo 20 y por ende desconectada de los esquemas aperturistas y de globalización vigentes en el siglo 21.
No será que debemos poner nuestra legislación laboral en armonía con los esquemas actuales, en que se requiere que las empresas puedan agrandarse y achicarse según pasen por épocas de bonanza o de crisis, y que puedan hacerlo sin tener que cerrar sus puertas o perder buena parte de su liquidez y/o activos, lo cual ahonda el desempleo y la inseguridad de los trabajadores.
Es decir, no hay que buscar la calentura en las sabanas (tercerizadoras) sino en la estructura de una legislación laboral que no guarda armonía con los esquemas actuales ni con esquemas que resultan exitosos en otras partes del mundo.
Tenemos que simplificar las relaciones laborales, el costo de la mano de obra no puede continuar siendo algo que recien en el primer trimestre de cada año se logra conocer y eso si se anda con suerte en dicho año, pues caso contrario la espera lleva 4 y hasta 6 meses. El monto del decimocuarto sueldo se conoce unas semanas antes de pagarse.-
Ahí esta el reto de nuestro legisladores, autoridades del mundo laboral, empresarios y trabajadores.