Irak arde y el precio del petróleo sigue subiendo
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La ejecución de Sadam Husein es un nuevo eslabón de la crisis iraquí, conflicto que parece un agujero negro de muerte y violencia
Irak hace tiempo es un callejón sin salida, la ejecución del dictador Sadam Husein encierra aun más el estrecho círculo del conflicto político, civil, comunitario y militar iraquí, y puede considerarse ya como el más grave y sangriento del nuevo milenio.
La cuestión va más allá del hecho que si la ejecución del ex presidente iraquí, Sadam Husein, podría provocar más discordia entre los suníes y los chiíes y ser un nuevo eslabón para la destrucción de esta nación árabe- musulmana. Irak se ha convertido en un agujero negro que podría expandirse y convertir al Islam en la médula de una guerra cultural, política, económica y militar sinfín.
La ejecución de Sadam no es solo un mortal propulsor que honrará a los seguidores del ex dictador que oprimió a su propio pueblo y a sus adversarios más allá de las fronteras iraquíes, sino un seísmo que cambiará la geopolitica de oriente medio, incidiendo en forma imprevisible a los desconsolados Libia, Siria, Marruecos, Palestina, Jordania o satisfechos Israel, Irán y Kuwait.
El nudo de los errores de la comunidad internacional en Irak está hoy tan estrecho como el apretón de manos entre Donald Rumsfeld y Husein, cuando éste, era aliado del presidente Reagan. Errores caros que hacen desaparecer las esperanzas de paz, progreso, petróleo con precios asequibles, mientras el agujero negro de la guerra no para de esparcirse.