Tomas Peribonio
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elNuevoEmpresario le da la bienvenida al equipo de editorialistas de nuestro periódico al exMinistro de Comercio Exterior, Industrialización, Pesca y Competitividad del Ecuador. Esperamos sus comentarios a: director@elnuevoempresario.com
Por mis responsabilidades profesionales como promotor del comercio exterior ecuatoriano en los países del cono sur del Continente, tuve la suerte de conocer y vivir por mas de 6 años en la ciudad de Santiago de Chile y encontrarme con interesantes cambios internos y externos nuevos y exitosos procesos económicos, sociales y comerciales que me llamaron profundamente la atención. Desde los años 70, Chile ha tenido una apertura creciente de su comercio exterior y hoy puede presentar al mundo, cifras económicas e índice del riesgo país, definitivamente envidiables para muchos de nuestros países Latinoamericanos. Chile ha implementado una política comercial de liberalización unilateral y negociada lo que ha llevado a suscribir diversos acuerdos internacionales y varios Tratados de Libre Comercio con potencias económicas como Estados Unidos, Europa, Canadá, México, China, entre otros.
No todo lo que reflejan las cifras brilla como el oro y basados en los acontecimientos de la crisis asiática del año 1998/99, Chile ha tenido un complejo problema de desempleo. La caída del crecimiento económico en dichos años fue muy significativa, llegando a casi valores nulos, y el efecto inmediato fue en los numerosos puestos de trabajos perdidos.
He presenciado diversas discusiones, presentaciones y argumentación sobre las bondades del fomento, promoción y aumento de las exportaciones sobre el empleo o la contratación de mano de obra que genera, y definitivamente todas las opiniones, reflexiones y estudios de expertos llevan al mismo resultado: “Uno de los grandes motores del crecimiento económico y generadora de empleo es la actividad exportadora”.
Los resultados de diversos estudios elaborados por expertos, reflejan que existen dos categorías de empleos en el proceso de exportación, el primero asociado directamente a las empresas exportadoras y los indirectos asociados a la cadena productiva de cada bien exportado, y en ambos casos, el aumento en el volumen de los bienes exportado tienen directa relación al aumento del empleo, con una incidencia mayor en el crecimiento de los trabajos indirectos.
Las diversas interpretaciones que en su momento se presentaron cuando Chile decidió tomar una política de apertura internacional son solo recuerdos, hoy los chilenos han adquirido una mentalidad abierta y competitiva de desafíos y aventuras, negociando acuerdos comerciales de cuarta generación y negociando tratados comerciales con Japón e India. Se olvidaron las teorías económicas que acusaban de una crisis productiva y del empleo a la eliminación de las barreras comerciales, hoy se calculan con gran exactitud los nuevos puestos de trabajo que puede ofrecer un nuevo proyecto o empresa exportadora, la incidencia del PIB del sector o producto exportado, las demandas internacionales crecientes, la innovación tecnológica como eje del desarrollo, y la invitación permanente a la inversión extranjera directa en sectores estratégicos, productivos y de servicios. “El mercado para nuestros productos es el mundo, el mercado no esta entre nuestras fronteras, y para llegar al mundo necesitaré siempre de la ayuda y aporte de mas gente capacitada”.
La historia demuestra que los sectores y empresas que no poseen una ventaja competitiva en este mundo globalizado deben desaparecer, y paralelamente deberán nacer en mayor cantidad y calidad nuevas empresas que están dispuestas a enfrentarse a nuevos desafíos que trae la modernidad y la apertura de fronteras.
No soy partidario de copiar modelos o de contratar gurúes internacionales para aplicar procesos foráneos a realidades desconocidas por ellos, al contrario, estoy totalmente convencido que los sistemas políticos, sociales y económicos no son clonables, menos la capacidad y fortaleza de los nacionales, por lo tanto cada experiencia exitosa o resultado positivo vivido en alguna parte de nuestro gran mundo, debe adaptarse a las diversas realidades que nosotros mismos queramos aceptar para mejorar la calidad de vida y desarrollo de nuestro país y su gente.