Educación Intercultural Bilingüe
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El Ministerio de Educación, se presentó en rueda de prensa con el subsecretario Administrativo y Financiero, Guido Rivadeneira; el subsecretario para el Diálogo Intercultural, Ariruma Kowii; y el director nacional de Educación Intercultural Bilingüe, Segundo Guapizaca. Hicieron un diagnóstico de los graves problemas que venía atravesando la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (DINEIB) y explicaron las soluciones implementadas por el actual Gobierno. La postura de las autoridades educativas se resume en los siguientes puntos:
Respondiendo a la lógica corporativista que reinó en el país por algún tiempo, la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (DINEIB) fue entregada como botín político a cierta dirigencia indígena; estas prebendas las concedieron los mismos gobiernos neoliberales a los que esa dirigencia decía combatir.
De los 12 directores nacionales de Educación Intercultural Bilingüe que ha tenido el país, nueve han pertenecido a cierto círculo de la CONAIE, incluyendo el recientemente removido Mariano Morocho. Solo durante breves periodos el puesto ha sido ocupado por individuos ajenos a los lineamientos de cierta cúpula de dicha organización. Y ese desbalance se repite en las direcciones provinciales.
Bajo estas condiciones, se han producido supuestos casos de nepotismo en la Dirección Nacional y en las direcciones provinciales, que actualmente están siendo investigados. Además, en función de la presión política y no de criterios técnicos, se han ido creando cargos burocráticos, asunto que también está en estudio. En general, se ha privilegiado el gasto en lo burocrático antes que en lo docente.
Otra distorsión que se ha presentado en la DINEIB es el etnocentrismo, como se evidencia en los textos escolares. En estos libros no se da cuenta de la diversidad cultural del país, sino que hay una fuerte concentración en lo que tiene que ver con lo quichua y con la sierra centro, desconociendo que en Ecuador existen 13 nacionalidades indígenas, y al menos una veintena de pueblos, a lo largo de todo el territorio. Además se desconoce la interacción de esas nacionalidades y pueblos con las sociedades mestizas. Ese desconocimiento de la realidad cultural del país se evidencia también en el hecho de que las 80 personas que trabajan en la DINEIB apenas 3 pertenecen a nacionalidades diferentes a la quichua.
En los textos escolares elaborados por la DINEIB también se encuentran otras falencias, e incluso se trata de imprimir un sesgo político en la tarea educativa. Por ejemplo, se menciona la necesidad de seguir y proteger a organizaciones como la Ecuacunari, e incluso se indica cómo llevar a cabo un levantamiento.
Este mal manejo se evidencia en malos resultados educativos, tal como demuestra un estudio pedido por los mismos directivos salientes de la DINEIB, bajo el título “Análisis e interpretación de resultados de la evaluación de índices de calidad y logros de aprendizajes de la Educación Intercultural Bilingüe”. Dicho estudio señala que los planteles bilingües “se están convirtiendo en espacios de depreciación de la lengua y la cultura”, porque los docentes no utilizan el idioma ancestral y en algunos casos ni siquiera hacen esfuerzos por aprenderlo.
En vista de todo lo anterior, y por mandato de la nueva Constitución, que establece la rectoría de este Ministerio sobre todo el sistema educativo, el Gobierno decidió expedir el Decreto Ejecutivo 1585. La mencionada normativa establece un esquema de trabajo coordinado, en que la DINEIB actúa bajo la rectoría del Ministerio de Educación, sin que se desconozca su carácter descentralizado; esto indudablemente permitirá mejorar la Educación Intercultural Bilingüe. Asimismo, el Decreto establece que el director nacional y los directores provinciales de la DINEIB, que ejercen un cargo de confianza, sean elegidos por el Ministro de Educación. Y se refuerza el papel de la Subsecretaría de Diálogo Intercultural, al mando de Ariruma Kowii, que busca establecer una relación de intercambio constante entre los dos sistemas educativos: el intercultural bilingüe y el mal llamado “hispano”.