Eloy Alfaro es honrado por Pedro Vincent Bowen
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Pedro Vincent Bowen
¡Qué grata coincidencia! Hoy cúmplese 99 años del arribo del primer tren a la ciudad de Quito (25 de junio del año 1908).
Llega desde Guayaquil. Es el viaje inaugural de los ferrocarriles del Ecuador. Abordo: el presidente Eloy Alfaro, su constructor. Las campanas de todas las iglesias tocan arrebato, por orden del Arzobispo González Suárez. Y cada hora, desde las 6 de la mañana hasta la media noche, los cuarteles disparan salvas de cañonazos saludando el histórico acontecimiento.
Y a propósito de Alfaro, quiero agradecer con todo mi afecto a doña Teresita Velasco (85) dilecta lectora que me honra con sus comentarios y sugerencias. Esta vez se ha referido al capítulo anterior sobre la edad de la estatua del Viejo Luchador que embellece el Parque Central de Huigra.
“No puede tener solamente 50 años la estatua, si hace más de 70 años, unas tías que viajaban por esas comarcas riobambeñas, comentaban en la familia que el monumento había sido inaugurado mucho tiempo atrás”, sostiene doña Teresita.
Ese dato es muy interesante. Me permite investigar más a fondo y acercarme más a la verdad histórica que en este día intentaré complementar con otros detalles rescatados de antiguos documentos proporcionados por mis amigos de la Hermandad de Ferroviarios Jubilados del Ecuador que lidera don Guido Jaramillo.
Efectivamente, en una, entre las 200 fotos (digitales) que tomé al monumento, con el zoon de la computadora logré una ampliación de 500 veces y así pude descubrir en el pedestal... el año de su erección: 1928.
O sea, que doña Teresita tiene razón... el monumento de Alfaro en Huigra tiene 79 años (s.e.u.o.). Fue elaborado por el escultor ecuatoriano Carlos Mayer “gracias a la generosa colaboración de los trabajadores ferroviarios quienes donaron sus óbolos para que el respectivo comité formado ordene su construcción” (Revista “Nariz del Diablo” 1955).
También nos contó la versión no publicada hasta la actualidad en ningún libro de historia, acerca de la causa que originó la muerte de Leonidas Plaza Gutiérrez, “mentalizador del asesinato de Alfaro” (según Vargas Vila).
Ya alejado de la política, luego del golpe de Estado militar (1925) Plaza Gutiérrez se radica en Guayaquil “protegido por los banqueros que (como siempre) detentaban el poder económico” (Encarta). En uno de sus viajes a Quito, al detenerse el tren en la estación ferroviaria de Huigra, su mirada se topa con la imponente estatua de Eloy Alfaro que parece observarlo desde lo alto. ¿Qué habrá pasado en esos instantes por su mente? Nunca podremos saberlo. Pero (el infaltable), lo que sí conocemos ahora por versión de las tías de doña Teresita, es que a Plaza Gutiérrez le dió un patatús cardiorrespiratorio en ese momento. El tren debió regresar con urgencia a Guayaquil... en donde murió a los pocos días. Era el año 1932.
Y del pasado... pasemos al presente. Porque precisamente hoy, en ceremonia revestida de la más alta solemnidad que permite, una vez más, rendir merecido homenaje al general Alfaro, el presidente de la República, Rafael Correa, colocará la primera piedra en el sitio escogido para construir en Montecristi la “Ciudad Alfaro”, sede de la futura Asamblea Constituyente.
El conjunto arquitectónico contará además con un mausoleo, un museo y el magnífico monumento a erigirse a la memoria del “mejor ecuatoriano de todos los tiempos” gracias a la inspiración y talento artístico del pintor y escultor manabita Ivo Uquillas. Debe estar concluido antes del 31 de octubre, fecha en que tiene que instalarse la Asamblea... ¡llueva, truene o relampaguee! de acuerdo a la palabra empeñada del Primer Mandatario.
Y ahí estaremos esta mañana para dar futuro testimonio de tan fausto acontecimiento. Y porque ahí también, seguramente, el presidente de la Empresa de Ferrocarriles Ecuatorianos, Héctor Villagrán, hará conocer al país una “avant premiere”, la buena nueva de que el gobierno de la India, representado oficialmente por su Canciller, Anand Sharma, ofreció financiamiento en firme y de inmediato hasta por 50 millones de dólares para la rehabilitación del sistema ferroviario del Ecuador, durante el almuerzo con pura comida vegetariana brindado por nuestra Cancillera, María Fernanda Espinoza, en honor de los huéspedes indios (no hindúes, porque hindú es su religión), al que, “accidentalmente”, concurrimos.
Permitidme, para el final, recordaros lo que dijera Eloy Alfaro (Q.:R.:H.:) un día como hoy al arribo del tren primerizo a la estación de Chimbacalle: “Sin ferrocarril, no tiene derecho un pueblo a llamarse Nación”.