Pedro Vincent: Estoy en otro embarque (IV)... Inicios del Ferrocarril en Manabí
Gracias a Jaime Cedeño, recién me entero que los ferrocarriles se inventaron “para extraer el agua que inundaba con frecuencia las galerías en las minas de carbón facilitando la extracción de este mineral.”
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Queda dicho y ratificado: ¡No existe una sola verdad! Más aún, tratándose de hechos históricos, do intervienen intereses de toda índole. Afectos y desafectos. Tendencias políticas y religiosas. O preferencias sexuales.
Por: Pedro Vincent Bowen
E-mail: pedrovincent@yahoo.com
No debemos sorprendernos, entonces, que alrededor de ciertos acontecimientos, haya versiones y versiones.
¿Recordáis, queridos (as) fans, que en el capítulo anterior decíamos que Leonidas Plaza Gutiérrez fue depuesto por un golpe militar el año 1925? ¿Y que un buen día que este tristemente célebre personaje retornaba de Quito a Guayaquil, al pasar por Huigra sufrió un infarto cuando su mirada tropezó con la imponente estatua de Eloy Alfaro... que parecía pedirle cuentas?
Sobre estos datos, cuyos orígenes los dejé plenamente señalados, tuvo la gentileza de llamarme Raúl Balda Flores, mi amigo y asiduo lector, para decirme que Plaza Gutiérrez pasó por Huigra en el tren rumbo a Quito (no de Quito a Guayaquil). Venía desahuciado (coma diabético) por sus médicos desde gringolandia. Y pudo llegar (con las últimas) a su hacienda “La Ciénega” (cerca de Latacunga) para morir en brazos de su esposa Avelina Lasso Ascázubi al atardecer del domingo 17 de septiembre de 1932.
Y acerca de su salida del Poder, la fecha corresponde al año 1916, según datos extraídos por Raúl, del manuscrito “Memorias de Galo Plaza” publicado en un libro de cuyo nombre no quiero acordarme.
Hasta aquí, hemos topado fragmentos de los orígenes del ferrocarril ecuatoriano. Más, ahora, quiero referirme a lo que fue y significó el ferrocarril para Manabí, del cual pocos manabitas de esas épocas quedan vivos para el remembre.
Comenzaré con una pregunta dirigida al prefecto, Mariano Zambrano: ¿Qué pasó con el proyecto del ferrocarril Manta-Guayaquil (primer tramo de una futura red ferroviaria que nos llevaría hasta el oriente ecuatoriano... rumbo a Manaus)?
Tengo en mis archivos una nota publicada (20 de agosto del 2002) en un matutino provincial: “Rescate de un sueño”. En ella saludamos la iniciativa liderada en esos entonces por el mismo Mariano, en su calidad de presidente de la Cámara de Comercio de Manta, “gran ariete del desarrollo de Manabí”, según palabras de Medardo Mora, rector de la ULEAM.
Ahí estuvo (con sala llena por el gran interés despertado) Ronald Kettering, presidente ejecutivo de la Fundación “Eloy Alfaro” de Ferrocarriles del Ecuador, acompañado de Luis López Silva, consultor de temas ferroviarios, quienes desplegaron con lujo de detalles el alcance, fines y posibilidades del proyecto... que a todos los presentes entusiasmó.
El final de la intervención del consultor, estuvo felizmente rematada con la siguiente frase: “... Sólo han permanecido en la historia, los pueblos que han descubierto el papel de esa gran herramienta de la civilización: el ferrocarril...”
Concluía mi nota así: “De ahí que la Fundación “Eloy Alfaro”, con histórica responsabilidad de sus integrantes, haya asumido el reto de convertirse en animadora del redescubrimiento del rol que está llamado a jugar el ferrocarril ecuatoriano, hoy, lamentablemente “olvidado por los malos gobiernos”. Tócale a la actual generación, rescatar el sueño inconcluso del Viejo Luchador. ¡Manos a la obra!”
¿Qué pasó? ¿Qué se hizo la Fundación “Eloy Alfaro” de Ferrocarriles del Ecuador? ¿Por dónde andan Ronald Kettering y Luis López Silva?
Lo vamos a averiguar, no os quepa la menor duda. Pero (el infaltable), mientras tanto, la historia de los ferrocarriles manabitas (fueron dos), no puedo ni quiero detenerla, dado a que en alguna encrucijada de la vía, se enlaza con mis antepasados.
Para el efecto, me introduzco en un valioso documento (Historia del ferrocarril de Manabí) publicado por Jaime Cedeño Saltos en el No. 12 de Cyberalfaro que constituye un reto cultural, académico y científico de la “Editorial Mar Abierto” acertadamente auspiciada por la Universidad Eloy Alfaro de Manabí.
Gracias a Jaime Cedeño, recién me entero que los ferrocarriles no se inventaron para transportar pasajeros y carga. Ni para hacer turismo. Si no: “para extraer el agua que inundaba con frecuencia las galerías en las minas de carbón facilitando la extracción de este mineral.”
Dumar Iglesias, en su obra “Eloy Alfaro, 100 facetas históricas”, también aporta con otros datos refiriéndose a la gestión de Alfaro, como Presidente: “... En 1883 da inicio a la realización de una vía a Bahía de Caráquez. Da importancia a lo que significan los caminos vecinales carrozables (carrozas haladas a caballo), por cuanto el 7 de noviembre de 1896 dispone los trabajos de estas obras entre Manta y Montecristi...
“... Idealizó la obra del ferrocarril Bahía-Tosagua-Calceta-Canuto-Chone...
“... Y se instala el ferrocarril Manta-Colorado-Montecristi-Portoviejo-Colón- Santa Ana...” (Continuará)