Pedro Vincent: "Apoyo lo que haya que apoyar: La instalación de la planta petroquímica. La rehabilitación vial. La construcción del Puente San Vicente-Bahía. El levantamiento de la prohibición de la pesca de tiburones y la comercialización de sus aletas. El total apoyo gubernamental al Proyecto Manta-Manaus. Y la construcción de Ciudad Eloy Alfaro”
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Por razones de mi oficio, viajo permanente a Quito. Y asisto a reuniones donde se debaten proyectos de envergadura vinculados (principalmente) con la provincia de Manabí.
Por: Pedro Vincent Bowen
E-mail: pedrovincent@yahoo.com
Sin ninguna relación de dependencia con el régimen de Rafico I, El Sonriente, escribo con la más absoluta libertad.
Critico lo que haya que criticar: La decisión presidencial de mandar sacando a la FOL de la base aérea de Manta. Y sus conceptos muy generalizados sobre la prensa, los periodistas y la libertad de expresión.
Apoyo lo que haya que apoyar: La instalación de la planta petroquímica en Manabí. La rehabilitación vial manabita. La construcción del Puente San Vicente-Bahía. El levantamiento de la prohibición de la pesca de tiburones y la comercialización de sus aletas. El total apoyo gubernamental al Proyecto Manta-Manaus. Y la construcción de Ciudad Eloy Alfaro”, que no sólo contempla la sede donde funcionará a partir del 30 de octubre la Asamblea Constituyente, si no que, además, incorpora el más grande de los homenajes póstumos que los ecuatorianos le rendirán al “Mejor Ecuatoriano de todos los tiempos”, como lo será el Museo-Mausoleo que se halla bajo la responsabilidad arquitectónica de Francisco Aguilera y artístico-cultural-histórica de Ivo Uquillas.
Pero (el infaltable), no faltan por ahí los despistados.
Unitos, creen (equivocadamente, por cierto) ver en mis artículos, al panegirista del régimen (su portavoz) cuando comento favorablemente los aciertos de Correa o de sus Ministros.
Otritos, creen (equivocadamente, por cierto) ver en mis artículos, al enemigo del régimen (su detractor) cuando comento desfavorablemente los desaciertos de Correa o de sus Ministros.
Ni lo uno, ni lo otro, queridos (as) fans. Soy sólo y nada más... lo que soy: Un periodista. Comprometido exclusivamente con los caros intereses de mi ciudad, de mi provincia, de mi país. Al margen de los afectos y desafectos (inevitables) que se van cosechando a lo largo del camino. Aquellas manifestaciones muy humanas (inexistentes en el reino animal) a las que todos llamamos: ¡Gajes del oficio!
Lo bueno de esto es que al final del día, al contabilizar los juicios de valor y las opiniones que recibo de los lectores a través de infinidad de medios (teléfono, e-mails, personalmente, etcétera), encuentro que el platillo de la balanza cae siempre del lado positivo.
Hoy quiero referirme a dos temas que tienen relación precisamente con intereses que atañen a Manabí:
¿Sabíais vosotros que el Proyecto de Refinería (Petroquímico “Jaramijó”) está en el ojo de la tormenta de la discusión entre el Ministro de Minas y Petróleos y el Presidente de Petroecuador?
Pues sí. El primero quiere que la empresa estatal Petrolera de Venezuela S.A. (PDVSA) sea la única que intervenga en la financiación y ejecución del Proyecto. El segundo plantea, en cambio, la conveniencia de que se forme un consorcio con varias empresas, entre las cuales estarían (según interés manifestado) Ecopetrol, Petroperú, Enarsa, Petrobras y PDVSA.
Y claro, mientras discuten si fue primero el huevo o la gallina. O sobre el sexo de los ángeles. O si el Universo es cuadrado o redondo... El tiempo sigue su marcha y cada día que pasa (hasta que se pongan de acuerdo el Chiriboga con el Pareja) el Ecuador pierde entre cinco y ocho millones de cholo-dólares comprando combustible a los proveedores externos.
En el otro asunto tiene que ver el flamante Ministro de Transporte y Obras Públicas, Héctor Villagrán (manabita por adopción y residencia). Ha prometido una “revolución vial en el país comenzando por Manabí”.
¿Cómo dudar de esas expresiones dichas con tanto convencimiento por este joven idealista? Estas palabras me recuerdan a Eloy Alfaro que en aquellos tiempos del oscurantismo rampante en el Ecuador, cuando pocos creían que sería una realidad la construcción del ferrocarril que uniría la Sierra con la Costa hace cien años se atrevió a decir: “Las quimeras y los imposibles caben solamente en la mente de los mediocres y los incapaces. Las obras grandes, sólo pueden ser ejecutadas por los hombres visionarios”.
Asegura Héctor que se acabaron los contratos que empiezan con 10 millones de dólares y terminan costando 30 millones adicionales, con el cuento de la “elevación de materiales”, “retrasos en el pago de planillas” y otros argumentos utilizados por contratistas inmorales que toda la vida han estado acostumbrados a estafar de esta manera al erario público.
Acabo de viajar por tierra desde Quito hasta Manta. Y creedme: Es un tormento que no se lo deseo ni al peor enemigo. Subsanar esa desgracia manabita que ha durado más de 40 años, entre reparación, bacheo, reconformación y demás subterfugios y complicidades entre contratistas, contratantes y fiscalizadores tiene que terminar en este régimen, llueve, truene o relanpaguee. ¡Palabra de Ministro manabita!