Pedro Vincent: Debido a la urgente necesidad de que se concrete el Proyecto Carrizal-Chone, no queda otra que respaldar a regañadientes la resolución tomada por la Asamblea Provincial en que tuvimos que forzosamente “hacernos los pendejos"
Por: Pedro Vincent Bowen
pedrovincent@yahoo.com
Defecto o virtud, lo cierto es que tengo por costumbre (obligado por mi oficio), meter las narices en asuntos que considero de interés público. Tal el caso de la Asamblea Provincial de Manabí reunida en el Salón del Gobierno Provincial el pasado viernes con nutrida concurrencia: Alcaldes que verdaderamente sienten calor cívico en la sangre. Diputados que cumplen responsablemente con la confianza depositada en ellos por el pueblo que los eligió, no para enriquecerse a costilla del cargo, sino para trabajar por el bien de la Patria. Un ex prefecto. Los delegados de los medios escritos, televisivos y radiales, muy bien representados.
El delegado del Gobernador, cuya posición incolora, inodora e insabora (absteniéndose al votar porque más pesó para el “barón” el cargo... que su manabitismo demostrado en otras lides) dejó totalmente insatisfecha a la galería. Y, por supuesto los anfitriones: el Prefecto y los consejeros.
El objetivo central del evento: analizar el tema del Proyecto Carrizal – Chone que ha venido siendo “peloteado” a diestra y siniestra. Bailando al ritmo de toda suerte de intereses.
Argumentos no han faltado para justificar el retraso de la contratación de esta vital obra para el desarrollo no sólo de la Zona Norte de Manabí, si no de toda la provincia. Se venía hablando de “sobreprecios”... con cifras. De informes “amañados”. De “comisiones”. En resumen, de acuerdo a criterios expresados públicamente por voceros del Gobierno (incluyendo a S.M. Rafico I, El Sonriente y al Superministro Patiño), casi casi se habría tratado del “atraco del siglo”, superado únicamente por el atraco bancario que condujo a la quiebra al país y que con toda seguridad debe estar ya en el Libro de Records de Guinnes, en donde no faltarán los apellidos: Aspiazus, Cevallos, Isaías, Landes, Peñafieles y el custodio de la Cueva: Alí Babá Mahahuad.
Hasta que, de repente, el discurso oficial comenzó a cambiar. Y los intermediarios de siempre, aquellos que han hecho del “lobby” su profesión, su modus vivendi, poco a poco fueron dorando la píldora. Y encontraron la fórmula mágica para untar con “harshta” mantequilla sus largos dedos con el fin (¿justifica los medios?) de contentar a todos: Al Gobierno, paganini de la obra. A los manabitas, conejillos de Indias, de siempre. A los alcaldes reunidos en Jipijapa. Y a las autoridades máximas de la Provincia convocadas y presentes en la Asamblea de mi referencia.
Ah, perdón, y también, como no podría ser de otro modo, para que continúen haciendo de las suyas en este Ecuador del que “todo vale” y del que “todo es posible... hasta lo imposible”, la empresa brasileira crónica beneficiaria de los contratos más jugosos. No importa si los cumple o no los cumple. Ya encontrarán la manera de que los organismos de Control del Estado, apadrinados por diputados que se prestan para todo, les extienda certificados de buena conducta para seguir captando contratos... como si nada hubiese pasado.
Lo lamentable es que a pesar de que el más ingenuo (incluyéndome yo) sabe (sabemos) que en este asunto hay “gato encerrado”, tenemos que quedarnos “piola” (como dicen los argentinos) y convertirnos en cómplices, porque si no... el Proyecto Carrizal – Chone corre el riesgo de empantanarse por lo menos año y medio más (yendo deprisa en todo el proceso licitatorio). Y eso no lo queremos los manabitas. De ninguna manera.
Si estoy equivocado (lo cual es muy posible, soy un ser humano): ¿quién me podría contestar una preguntita, ah? ¿De dónde, de qué rincón de su conciencia, les surgió tanta generosidad espontánea y voluntaria a los contratistas Oh-Debreches & Galgos, que los inclinó a rebajar 18 melones de cholo-dólares en el valor del contrato que lo tenían adjudicado por quienes estaban en esos entonces al frente de esa Caja de Pandora llamada CRM, que ha tenido la “virtud mágica” de convertir en millonarios a un montón de “limpios” que en su momento y por azares políticos llegaron al directorio?
En otras circunstancias tendríamos que exigir prisión preventiva y el respectivo enjuiciamiento penal contra todos aquellitos que participaron de alguna manera en el “sobreprecio” debidamente probado y confesado por las partes. Tendríamos que exigir a las autoridades que corresponda, la prohibición de por vida a estos saltimbanquis internacionales, para que nunca más accedan a los contratos de las obras públicas en este país.
Pero (el infaltable), como tal sería ir contra la corriente y la urgente necesidad de que se concrete el Proyecto Carrizal-Chone, no queda otra que respaldar a regañadientes la resolución tomada por la Asamblea Provincial el histórico día 17 de agosto en que tuvimos que forzosamente “hacernos los pendejos”.