Esta escultura, el rostro de Alfaro, se la pondrá en el mausoleo de Ciudad Alfaro, en Montecristi
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Ivo Uquillas es el escultor manabita más querido. Su sencillez, inspiración y el notable manejo de técnicas plásticas lo han convertido en un personaje que lleva en el alma su arte.
Toda su vida la ha dedicado a ser escultor y pintor. Suyas son obras como el mural “La Pachanga” ubicado en el segundo piso del paseo Shopping, la Tejedora Manabita, y próximamente será inaugurado el mural sobre la época de la revolución alfarista.
A sus 52 años, le gusta pasarse la vida moldeando seres reales e imaginarios. Todos los días se levanta al amanecer, se toma un café, y se instala en su taller, situado en su casa. Allí permanece casi todo el día, entre esmeriles, tornos, moldes y plastilina que se transforman luego en criaturas fantásticas de diferentes proporciones. Solemnes figuras de plastilina, arcilla y yeso.
Al llegar a su taller, lo encontré trabajando, con cierta premura, pero muy contento, haciendo el mural sobre la revolución alfarista que lo pondrán en Ciudad Alfaro y que estará listo próximamente cuando se instalen los asambleístas.
El proceso para moldear sus obras comprende pintar la plastilina con una mezcla de arcilla aglutinada con resina; dejar que esto se seque, o en términos de un escultor se “fragüe” y después reforzarlo con fibra de vidrio. El resultado es el molde en negativo, al que se aplica luego una cera especial que sirve como aislante y se rellena con la misma mezcla de arcilla y resina (la cera evita que la arcilla se pegue). Este segundo resultado es el molde en positivo que debe verse igual a la plastilina original.
Con los dos moldes listos se procede a introducir entre ambos el bronce fundido. Solo entonces se logra el resultado en metal. Claro, el proceso sería más corto si se trabajara directamente con bronce en vez de arcilla, pero aquello es mucho más caro. También utiliza la espuma flex y barro.
“Tuve un plazo para terminar la obra de Alfaro, cuyo revestimiento en bronce se lo terminó de hacer en Cuenca, dijo Ivo mientras nos describía el concepto de cada una de sus obras.
“La Tejedora” es la historia de la mujer manabita trabajadora, artesana, luchadora. “La Pachanga” “Serenata” y “Mural Indígena” recogen la historia de la vida urbana del pueblo manabita.
A los siete años fue cuando empezaron las travesuras de ensuciarse las manos con lodo y arena. A esta edad descubrió sus habilidades de pintor, cuando dibujó en la escuela a un presidente de la república. “No había llevado el dibujo, entonces me apresuré ahí mismo a hacerlo. Me gustó el dibujo y a la profesora también. Desde allí comenzó todo este oficio. La escultura es un arte que llevo en el corazón”, expresa Ivo.
“Me ha ido bien teniendo este oficio, me fascina, pero igual si he pasado momentos difíciles”, expresa
Y es que la vida de un artista no es fácil. Cuando era niño pasó muchos inconvenientes económicos, contó Ivo.
Ivo, con una personalidad tranquila, serena y sensible, nació el 2 de octubre de 1956 en la ciudad de Portoviejo, en Manabí. Compró su primeros materiales de pintura, su primera plastilina a los 8 años, usando sus propios ahorros.
Casi de inmediato, vio en la escultura y pintura una forma de crear un nuevo lenguaje a su gusto y percepción. “Quería usar la pintura como un arma para exhibir a un Manabí, a un Ecuador y a un mundo opuesto a la imagen negativa que le damos en ocasiones”, expresó.
Desde muy temprano, supo que, para hacer un buen relieve o retrato, era necesario crear a una persona en sí mismo, a una persona que ame absolutamente su tierra y sus raíces.
Amasar y amasar, las manos utilizar, este es el oficio de Ivo, hasta lograr su obra de arte.
La cooperativa “15 de abril” tiene en una de sus paredes la pintura: “Serenata”. Básicamente lo que desea transmitir Ivo en esta pintura y en otras es el retrato urbano del pueblo de Portoviejo.
Nuestra escultura, especialmente la manabita, poco se aprecia, “La escultura para mí significa mucho, porque ella habla de nuestros ancestros, de nuestra tierra, de nuestras costumbres, mitos, leyendas y de nuestra gente.
Ivo exhorta un grito de rebeldía, una caricia, un suspiro, a cada momento cuando esculpe una figura, un busto, cuando pinta un mural o simplemente un cuadro.
Para Ivo, considerado, el realizador de colores, frescos y rostros de arcilla y yesos, el arte “es una voz” y el artista “es inspiración”.
Ivo constituye para la juventud una fuente de inspiración y un modelo a seguir para los nuevos artistas plásticos.
“Ahora la presencia de Uquillas, es la presencia de Alfaro que marcó ya trascendencia e inmortalidad”, afirman sus amigos, quienes agregan, que, hoy, encuentra “los colores que proyectan a un Alfaro diferente. “ Uquillas inventó el Manabí auténtico en sus obras”.