El maravilloso puente de caña
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Turismo en Fincas Agroindustriales
Hacienda Las Delicias
La
hacienda fue propiedad de Don Benito Vásquez y su esposa, quienes después de su
fallecimiento, la heredaron sus ocho hijos de los cuales cinco vivieron allí
cuidándola con amor por mucho tiempo.
La
hospitalidad, amabilidad, alegría y el calor de hogar que nos brindaban Don
Homerito y sus hermanas no nos hacían dudar en parar un momento para entrar a
saludar cuando pasábamos por San Plácido.
Después
de algunos años con el lamentable fallecimiento de Don Homero, sus hermanas
Holanda, Domitila, Bolivita y Albita se mudaron a Portoviejo.
Pero
los recuerdos de esa casa llena de flores con olor a campo son tantos, que era
inevitable que los ojos se nublaran de tristeza, fue entonces cuando se empezó
a reunir la familia y a alguien se le ocurrió la brillante idea de hacer una
hacienda turística.
Hoy
en día Marcela Farfán Muentes, nieta de Don Benito, es la gerente de este
proyecto, quien junto a su familia ofrecen una atención personalizada para los
visitantes de paso y los que desean quedarse el fin se semana en “Las
Delicias”.
Está ubicada en la Parroquia San
Plácido del cantón Portoviejo a 34
Km. de distancia;
allí encontramos un atractivo puente de 1500 cañas y en su base 300 sacos de
cemento, éste es considerado uno de los principales atractivos de la hacienda;
en segundo lugar, un mágico cañaveral que la naturaleza se empeñó hacer en él un arco de sus linajes, dejando
en el centro un amplio y largo espacio
donde se reúnen los turistas para disfrutar de presentaciones teatrales que
relatan leyendas manabitas interpretadas por el famoso actor Raimundo Zambrano
y otros que son muy reconocidos.
Otra
de las actividades preferidas por los turistas extranjeros, es el paseo por la
ciclo vía que da la vuelta por toda la hacienda. Y los amantes de la aventura
también se deleitan con la caminata a la montaña donde encontramos una
biodiversidad natural y el avistamiento de monos salvajes que siempre andan en
manadas.
La
comida es el principal incentivo para regresar después de una ardua caminata;
ya que es imposible resistirse al enérgico caldo de gallina criolla cocido en
un fogón de leña. Cabe destacar que los insumos que se utilizan en la preparación
de la comida típica, son orgánicos y producidos en el interior de la hacienda.
Lo
invitamos a usted y su familia a que no
se quede con las ganas de conocer este asombroso rincón de la campiña manabita.