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lunes 10 de diciembre del 2007
Intervención del Presidente de la República, Rafael Correa en la Ceremonia del Acta Fundacional del Banco del Sur
El Banco del Sur estará capitalizado con aportes de todos los países miembros.
“Para nosotros, la Patria es América”, dijo Bolívar, y hoy se está haciendo realidad, enfatizó el Presidente Correa, al iniciar su intervención en el acto donde se creó jurídicamente el Banco del Sur, el cual dará fin a la dependencia político-financiera.

BANCO DEL SUR.- INTERVENCIÓN SEÑOR PRESIDENTE

“Para nosotros, la Patria es América”, dijo Bolívar, y aquella sentencia, que parecía utópica, o siempre traicionada por la resignación o sumisión de los gobiernos del continente a los poderes omnímodos, se está haciendo realidad.

Y es la más grata noticia para un continente que, por la voluntad de nuestros pueblos, por la honestidad y patriotismo de gobernantes consecuentes con el cambio de época,  hoy camina unido hacia el ejercicio de la verdadera democracia y la auténtica soberanía.

Una de las manifestaciones de mayor emancipación es la creación de una Nueva Arquitectura Financiera, capaz de revertir y desterrar para siempre las taras del egoísmo, el aislamiento y la competencia fratricida por recursos entre nuestros pueblos y países;  una nueva arquitectura financiera que elimine la subordinación a los organismos financieros internacionales y supere los límites de la integración meramente comercial, así como las profundas asimetrías en que ha vivido, o mejor dicho, en que ha sobrevivido, la región.

La larga noche neoliberal no solamente produjo dependencia económica, sino un acatamiento inescrupuloso de las elites a entidades apátridas, que manejaron, de manera periódica y rutinaria, las llamadas “políticas de ajuste”, destinadas a expoliar a los pueblos y a subyugar a los gobiernos, con el fin casi excluyente de garantizar el servicio de la deuda externa.

Para la usurpación y usufructo se sirvieron, por ejemplo, en mi país, de la captación de entidades claves, como el Banco Central, puesto,  a través de absurdas autonomías, al servicio del capital financiero nacional y transnacional.  Eran autónomos del país, pero totalmente sumisos a las burocracias internacionales del Fondo Monetario y del Banco Mundial,  aupando a funcionarios cuyo  único interés  se circunscribía a  obtener un espacio en aquellos organismos.   La situación llegó a tales niveles de vergüenza, que la oficina del FMI se encontraba en el propio Banco Central del Ecuador, oficina por la cual ni siquiera se pagaba un arriendo.

Desde la Declaración de Quito, a principios de mayo de este año, hemos una esta nueva fase de integración latinoamericana orientada hacia la construcción de una nueva arquitectura financiera regional; consistente en:

  • El Banco del Sur como corazón de una red de bancos de desarrollo reorientados hacia un esquema alternativo
  • La articulación de los bancos centrales latinoamericanos en torno a las tareas de la estabilización y la reducción de las asimetrías estructurales, con el Fondo del Sur como eje central; y,
  • La convergencia hacia un esquema monetario común a partir del desarrollo de un sistema de pagos sustentado en una moneda de cuenta regional.

El Banco del SUR, capitalizado con aportes de todos los países miembros, permitirá comenzar a poner fin a esta deleznable e inútil dependencia político-financiera.  Digo inútil, porque en un incomprensible masoquismo financiero, América Latina tiene más de 250 mil millones de dólares depositados por los bancos centrales fuera de la región y, paradojas de paradojas, particularmente en el primer mundo, con el pretexto de “seguridad” y “liquidez”.

Sin embargo, para resolver este problema, el Banco del SUR es todavía insuficiente.  El sumar nuestra capacidad de ahorro nos permitirá multiplicar  nuestro potencial de financiamiento de proyectos, sobre todo para la integración regional.  Sin embargo, requerimos también de ese Fondo del SUR, que permita juntar las reservas depositadas fuera de la región.  De forma análoga al Banco del SUR, la suma de nuestras reservas permitirá multiplicar nuestra capacidad de atender crisis financieras y de balanza de pagos, así como utilizar esas divisas para el financiamiento del desarrollo de nuestros pueblos.

No hay ningún impedimento técnico ni financiero para lograr estos objetivos, se trata solo de decisión política, visión histórica, y superar las trampas institucionales que heredamos de la larga y triste noche neoliberal.

A manera de ejemplo de dichas trampas,  y con el permiso de Uds.,  utilizaré nuevamente el caso ecuatoriano.  Ecuador es un país oficialmente dolarizado, barbaridad técnica de la cual hablaremos en otra oportunidad, aunque Argentina, con la nefasta experiencia de la convertibilidad, sabe muy bien a qué me refiero.  Nuestro Plan de Desarrollo hasta el 2010 requerirá de cerca de 4500 millones de dólares adicionales de inversión.  En estos momentos, Ecuador cuenta con cerca de 4000 millones de dólares en reservas.  En dolarización, las reservas ya no son el resultado de la balanza de pagos, sino que consisten básicamente en depósitos del sector público, incluyendo la Seguridad Social, en el Banco Central.  Por ley, el autónomo Banco Central, no el Gobierno, maneja esas reservas, y las tiene invertidas en Estados Unidos, con rendimientos del 3 o 4%.  Es decir, con el ahorro público, estamos financiando al país más rico del mundo, mientras que, por otro lado, todavía hay grupos que pretenden que hipotequemos al país para que nos lleguen unas migajas de los eufemísticamente llamados capitales internacionales.  Y para terminar con esta feria del absurdo, en dolarización no se necesitan reservas, y, dicho sea de paso… ¡tampoco Banco Central!

La independencia financiera se necesita para atender nuestras necesidades, prioridades y realidades.  Con nuestros propios recursos podemos crear esta banca de desarrollo y nuestro fondo de estabilización, sin chantajes, sin ajustes, sin cartas de malas intenciones.

No solo aquello, nada impide sentar las bases para la creación de un sistema monetario común.  Mañana mismo podemos tener nuestra propia unidad de cuenta para contabilizar las transacciones intraregionales.  Posteriormente y con el Fondo del SUR como Banco Central Regional, nada, repito, nada impide tener una moneda regional y librarnos también así del sometimiento de utilizar reservas en monedas extranjeras. De esta forma, la moneda común sudamericana, y ojalá latinoamericana,  formaría parte fundamental y decisiva de esta integración que debe superar lo comercial para profundizar en una comunión de intereses en lo monetario, financiero y, por supuesto, lo político.

Bolívar nos alertó sobre nuestra condición de “consumidores” obedientes; y, especialmente, por la condición de marginación a la que la colonización nos sometió en todos los asuntos públicos. Así, decía en su Carta de Jamaica:   

“(…) se nos vejaba con una conducta que, además de privarnos de los derechos que nos correspondían, nos dejaban en una especie de infancia permanente con respecto a las transacciones públicas”.

Ese aliento de soberanía y dignidad está hoy presente en la creación del Banco del Sur, y en la perspectiva de la nueva arquitectura financiera del continente, para la cual, insisto, solo se requiere de nuestra decisión política.

Compañeros Presidentes: las palabras de Bolívar retumban en Buenos Aires, y me permito citar otra sentencia bolivariana que puede servir de epígrafe a esta nueva época que hoy celebramos:

“La legitimidad de un gobierno sólo deben examinarla sus súbditos y no los extranjeros. Yo no sé realmente la obligación que tenga ningún extraño para pedir títulos de nacimiento de ningún Gobierno”.

Por el Libertador Bolívar; por el general San Martín; por Eloy Alfaro; por los próceres y Libertadores; por el futuro soberano y altivo de nuestro continente; por el Banco del Sur y por la nueva arquitectura financiera regional.

Por Nuestra América, Tierra Sagrada

¡Hasta la victoria siempre!

 

Buenos Aires, Argentina, diciembre 9 de 2007

Publicada por: Adriana Sornoza Palacios
Fecha de Publicación: lunes 10 de diciembre de 2007
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