Más de un millón de personas murió en 2010 a consecuencia de la malaria, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Washington, Estados Unidos, divulgado en la revista The Lancet.
Esta cifra es superior a la estimada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), aún cuando los expertos consideran que a partir de ese año, y debido a los programas de prevención y tratamiento, los fallecimientos descendieron en un 31 por ciento.
El estudio destaca que en 2010, los decesos en menores de cinco años en África fueron 1,3 veces superiores a los que figuran en el Informe Mundial sobre Malaria de 2011, mientras en mayores de cinco años fueron 8,5 veces más, y para individuos de todas las edades en el resto del mundo, 1,8 veces superiores.
El artículo señala como hallazgo más importante del estudio, que en el mundo ocurrieron 433 mil muertes más de lo considerado por datos de la OMS en mayores de cinco años.
De ahí que las metas a corto plazo, como la reducción de las muertes por malaria a cero para 2015, podrían ser poco realistas, resalta el documento.
La malaria o paludismo es una enfermedad febril, aguda, causada por la picadura de mosquitos del género Anopheles. La intensidad de la transmisión depende de factores relacionados con el parásito, el vector, el huésped humano y el medio ambiente.
Según la OMS, la mitad de la población mundial corre el riesgo de padecer la afección, aunque la mayoría de los casos y muertes se registra en el África subsahariana.
No obstante, también se ven afectadas Asia, Latinoamérica y, en menor medida, Oriente Medio y algunas zonas de Europa.
En 2010 el paludismo estaba presente en 106 países y territorios.
Prensa Latina.
